Muchas veces habremos
oído que siempre hay que golpear la derecha y el revés de fondo en
una posición concreta y esa posición prácticamente siempre es de
lado, es decir, con uno de los hombros y pie apuntando hacia la red.
Pero claro, siempre hay que tener en cuenta el hecho de que la lógica
rige sobre la técnica
y qué mejor forma de acordarnos de
colocarnos si sabemos el porqué.
En este artículo sólo
abordaremos los golpes desde el fondo de la pista, ya sean con pared,
sin pared o con la pared lateral.

Casi cualquier persona se
habrá encontrado incómodo al colocarse de lado para golpear y su
entrenador seguirá diciéndole: “pero colócate de lado, un brazo
delante y el otro detrás…” y aún así no le sale. Seguramente
es debido a que no tiene interiorizado el concepto coordinativo de
trasladar el peso del cuerpo después del paso de ajuste, es decir,
en el momento de golpear la pelota.
El
paso de ajuste
es el último de una cadena de movimientos que nos
aproximan a la pelota y nos posibilitan golpearla en una posición
correcta.

Este concepto hace que
no peguemos un salto a la hora de colocarnos
, ni que nos caigamos
hacia atrás al golpear, sino que siguiendo una serie de movimientos
logramos acabar con el cuerpo de lado y además, golpear con el peso
del cuerpo
.
La base de esta cadena de
movimientos es la posición de frente, neutra a una derecha y un
revés, también llamada posición de espera. A partir de allí, y
teniendo en cuenta que como máximo nos desplazaremos unos 1,5 metros
hacia la derecha o izquierda, armamos la pala de derecha/revés y nos
bastan uno o dos pasos laterales para alcanzar la posición de la
pelota. Este desplazamiento lo haremos con los hombros de lado y la
pala armada, de modo que al alcanzar la posición de la pelota, nos
saldrá automáticamente hacer el último paso de ajuste para
colocarnos de lado.
Una vez realizado el
desplazamiento y estamos parados de lado, efectuamos el golpe, pero
nunca antes de realizar el paso de ajuste, ni a la vez, sino después,
porque necesitamos realizar coordinativamente la cadena de
movimientos y que salga el movimiento fluido.

La idea es exactamente la
misma para los golpes con pared lateral, los golpes con
desplazamiento hacia atrás (con pared y sin pared) y los golpes con
desplazamiento hacia delante. Lo único que puede cambiar es que en
vez de poner la pierna hacia delante la ponemos hacia atrás,
consiguiendo que la bola se nos quede delante del cuerpo, para luego
trasladar el peso del cuerpo hacia delante.
Esta manera coordinada de
moverse en el fondo de la pista nos aportará mucha más seguridad en
nuestros golpes
y podremos defender teniendo la sensación de
controlar en todo momento donde tiramos la pelota. Una de las
primeras situaciones en las que veremos una notable mejora será en
el resto, ya que vamos a “ir al choque” con nuestro cuerpo, y
restar dejará de ser una agonía porque la bola dejará de tirarnos
para atrás. A medio plazo, lo notaremos en la mayoría de los golpes
de fondo y estaremos cómodos en la zona sobre la que debemos
construir el juego, el fondo de la pista.

Los errores más
frecuentes
son: estar de frente y saltar para colocarse (no aporta
traspaso del peso del cuerpo ni ajuste correcto), golpear con una
pierna extremadamente cruzada (dando la espalda al contrario y
dificultando tirar en todas direcciones), caerse para atrás (pérdida
de control de pelota y posición) y apuntar hacia delante con la
punta del pie adelantado (que hace que golpeemos con la cadera y
cuerpo de frente).
Como cualquier cualidad
física, la coordinación también puede entrenarse y en este caso es
muy fácil. Simplemente hay que delimitar una zona pequeña (unos 2
metros de máximo desplazamiento) y empezar a imaginarse bolas
cortas, largas, bolas que me separo para golpear, bolas que me
aproximo, etc. De este modo iremos intentando aplicar el concepto de
último paso y traslado del peso del cuerpo hacia delante.

Os animo a todos a que lo
practiquéis y en poco tiempo notaréis una mayor seguridad en los
golpes de fondo de pista, cosa que hará vuestro juego mucho más
sólido y dejaréis de regalar esas bolas que parece que las habéis
fallado por no moveros.
Más vale moverse poco y
bien, que mucho y mal.
Arnau Losada